Mangoré Eterno Edición 130 Aniversario de su nacimiento Víctor M. Oxley

sábado, 25 de junio de 2011

CULTURAL VIVENCIAL (Año 12 Nro. 14 - 24 / junio / 2011 - San Juan Bautista)

EDITORIAL

Este escrito nos sorprende en los festejos de los 200 años de vida independiente como nación. Dentro de estas celebraciones, festejamos a la Patria, y hablar de ella es aludir al Estado; debemos hacer mención que más que nunca los representantes que administran el poder, dieron carta libre -dentro de ideas muy buenas y alguno que otro manejo reclamado- a recordatorios de aquellos próceres de la gesta de mayo de 1811,  sin que por ello falten las alusiones al arte y sus artistas, y siendo así, a la música, y con ella, las referencias obligadas a nuestro genio universal, Don Agustín Pío Barrios Mangoré. 

Agustín Pío Barrios Mangoré nació y creció en el Paraguay, en aquel Paraguay aún postrado por las secuelas de aquella catastrófica tragedia genocida, como la que fue, la Guerra contra la Triple Alianza, vivió en un tiempo en donde las revoluciones militares y civiles eran la constante para acceder al poder político, creció como artesano genial de la composición para guitarra a la sombra del acecho de la guerra por la disputa por el Chaco Boreal, viajo a Europa cuando en el viejo continente ya soplaban los vientos apocalípticos que traerían la barbaridad máxima de la conducta más baja humana. La adversidad era el contexto en el cual se desenvolvía, pero esta le forjó y templó, esta le determinó su destino, hacerse como el más grande compositor e intérprete para guitarra de su tiempo.

Mangoré nos legó lo mejor de su genialidad, su música; y hoy más que nunca debemos celebrarle con ella, por ello deberían de ir nuestros mejores esfuerzos para conocer desde dentro a esta, es decir admirarla desde cómo está hecha, disfrutarla desde cómo se relacionan todos sus elementos en ella, celebrarla desde un conocimiento analítico y racional que dé argumentos de razón que demuestre cuán bien la conocemos. Creo que ya es el momento de superar la primera etapa de giros anecdóticos sobre su vida, y entrar en otra, en la cual abordemos sistemáticamente su legado, pues el arte, es lo más excelso de la creación humana, y Mangoré es uno de sus más notables representantes, el se ganó el derecho de entrar –a cuesta de esfuerzos sobrehumanos- en el panteón de los seres míticos que pueblan la memoria universal de la Humanidad.

Lic. Víctor M. Oxley Ynsfrán

Excesos de hermenéutica que no aportan nada


Uno de los predilectos alumnos de Franz Liszt, Carl Tausig, sostenía que la Barcarolle de Frederic Chopin “Habla de dos personas, de una escena de amor en una góndola secreta; podríamos tomar a esta como un símbolo de todos los encuentros de amantes en general […] esta modulación al Do sostenido mayor (marcada dolce sfogato) se reconoce un beso y un abrazo; es muy evidente.” Harold Schonberg se pregunta: ¿Qué habría ocurrido si Chopin le hubiese dado otro título a su Opus 60? Y respondiéndose a si mismo afirma que “cualquiera que fuese el titulo le habría sugerido una historia “evidente” a Tausig”. Encontramos: que en la brillante interpretación hermenéutica de la obra JULIA FLORIDA de Agustín Pío Barrios Mangoré que hace el Sr. Carlos Salcedo Centurión atendiendo al manuscrito exquisito de Mangoré publicado en la pág. 171 del libro EL INALCANZABLE comenta que está construida “con ritmos lentos de 6/8 y (es en) reminiscencia de los gondolores  de Venecia”. ¿Es correcto encontrar en ella un programa que referencie a los paseos en góndola de amantes, y describir los sucesos musicales como típicas escenas de amor en Venecia en ella? Este planteo exige un rotundo NO como respuesta, pues entendido esto como método de análisis musical, parte de presupuestos que falsean la verdadera esencia ontológica de la música como actividad de conocimiento humano. La calidad del (pseudo) análisis que esgrime como argumento es una afrenta para cualquiera que este ávido de conocer la mente genial de Mangoré como compositor. ¿Qué es lo que describe el Sr. Carlos Salcedo: la estructura semántica del subtítulo “barcarolla” o la estructura musical de la obra en su forma de “barcarolla”? En este ejemplo se dan serias confusiones y de distintos grados que de ser verdaderos los postulados en los que se sostiene generaría la resultante absurda en extremo de que todas las obras (de cualquier compositor y de cualquier época histórica) que se cuadren a la forma de “barcarolla” sean “reminiscencia de los gondolores de Venecia” como lo interpreta el Sr. Salcedo. El enfático y casi autista acento de privilegiar aspectos del anecdotario de la vida en la investigación sobre Barrios Mangoré, como lo hace el Sr. Salcedo (también el Sr. Richard Stover cuando por ejemplo en su canonizado libro sobre Mangoré “Seis rayos de Plata”, en vez de analizar y explayarse sobre la primera Parte de la Catedral, el Preludio en Si menor, hace referencias a su subtítulo “Suadade” y confunde con ello ciertas estructuras semánticas con las estructuras propiamente musicales), su excusa perfecta para eludir cuestiones de contenido y forma musical, por ello es su maniaca dedicación a aspectos exteriores y contingencias diversas sobre la vida de Mangoré que no aportan nada constructivo al tema, y como corolario no se encontraran por ninguna página de la obra editada por El Cabildo, alusiones musicológicas sobre el contenido “estructural” o “formal” de las obras geniales de Barrios-Mangoré, púes el exegeta Carlos Salcedo Centurión adolece de preparación musical para hacerlo, y con la falta de este requisito fundamental es dudoso que pueda apresar la compleja y rica labor de Mangoré en su profunda dimensión genial, siendo esto así, tituló muy bien su libro-catálogo con el rótulo de EL INALCANZABLE, pues es eso lo que significa verdaderamente para él.

Por el Lic. Víctor M. Oxley Ynsfrán
Miembro del Movimiento Cultural
"Agustín Pío Barrios  F."