Mangoré Eterno Edición 130 Aniversario de su nacimiento Víctor M. Oxley

sábado, 5 de mayo de 2018

LA COACCIÓN Y COERCIÓN INLOCUTIVA DEL PODER


                                                                                                                   Por Dr. Victor M. Oxley
Hacer uso de la lengua es hacer cosas con palabras y fue el filósofo oxoniense John L. Austin quien supo plasmar esta idea con su genial “Teoría de los Actos del Habla”. En esta el autor clasifica tres actos que siempre se dan con el uso del lenguaje, los actos locutivos, inlocutivos y perlocutivos. El acto locutivo contempla la acción o simplemente consiste en decir algo; por su parte el acto inlocutivo, a diferencia del acto locutivo, consiste en accionar al decir algo; por último el acto perlocutivo es la consecuencia o el resultado del acto inlocutivo (puede darse o no este, esta relación no es simétrica, pero casi siempre esta instancia aparece), es el acto que se lleva a cabo por el hecho de haber efectuado un acto inlocutivo.
En la proferencia que hace el ladrón cuando perpetra su fechoría “la bolsa o la vida” pueden graficarse claramente los actos del habla. La enunciación de la frase es el acto locutivo que como habíamos definido consiste en decir algo; en este decir algo está amenazando de muerte a su víctima (acto inlocutivo), quien a consecuencia de ello queda intimidada (acto perlocutivo).
En lo que sigue iremos señalando como el discurso político ejerce influencia inmediata sobre los ciudadanos a partir del entramado de sus comunicados y alegatos en la imposición de la realidad decretada a partir de sus palabras creando una percepción falsa de la única realidad.
Para empezar tomemos la declaración efectuada por el Presidente del Tribunal Superior de Justicia Electoral, Jaime Bestard, efectuada hacia el final de aquella jornada electoral del 22 de abril pasado.
“[…] a esta altura de la noche, con el 96% de la transmisión de resultados de nuestro sistema,  tenemos una diferencia marcada a favor de uno de los candidatos, que según todos nuestros estudios, y todas nuestras mediciones es absolutamente irreversible, aclaro que la transmisión de las últimas mesas pendientes, va a continuar y esta continuando de hecho, existen ya menos de mil mesas a ser cargadas, y esa cantidad de votos a ser escrutados, hacen imposible que se revierta el resultado, en consecuencia, de acuerdo a toda nuestra experiencia y a los resultados siempre certeros del TREP, el Presidente de la República del Paraguay es el Sr. Mario Abdo Benítez”.
En este comunicado existen múltiples variables que componen la proposición. 1) La “hora” o el espacio-tiempo en que fue hecho el enunciado (esta variable es empírica), 2) el estado o momento concreto en el cual se encontraba el sistema de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP) en cuanto al progreso de su carga (esta variable es empírica), 3) un índice de propensión o tendencia estadística (variable empírica) y una variable que es causa de las 2 y 3, y que podríamos decir es 1 de ganador (adoptando términos de la Teoría de Juegos).
Reduciendo el enunciado a sus componentes principales, aplicando el método de eliminar la redundancia de frases de apoyo o de reforzamiento del argumento como “a esta altura de la noche”, “tenemos una diferencia marcada a favor de uno de los candidatos, que según todos nuestros estudios, y todas nuestras mediciones es absolutamente irreversible”, “aclaro que la transmisión de las últimas mesas pendientes, va a continuar y esta continuando de hecho, existen ya menos de mil mesas a ser cargadas, y esa cantidad de votos a ser escrutados, hacen imposible que se revierta el resultado”,  “en consecuencia, de acuerdo a toda nuestra experiencia y a los resultados siempre certeros del TREP”; podemos enunciar la proposición p1 en lo siguiente:
p1: “con el 96% de la transmisión de resultados de nuestro sistema, el Presidente de la República del Paraguay es el Sr. Mario Abdo Benítez”.
La proposición p1 impone inlocutivamente un estado de cosas y busca perlocutivamente la resignación del receptor en cuanto de que debe inexorablemente aceptar el resultado.
Para imponer tal estado de cosas el emisor apuntaló su idea en los reforzamientos de que “según todos nuestros estudios, y todas nuestras mediciones es absolutamente irreversible” también de que “la transmisión de las últimas mesas pendientes, va a continuar y esta continuando de hecho, existen ya menos de mil mesas a ser cargadas, y esa cantidad de votos a ser escrutados, hacen imposible que se revierta el resultado” y “en consecuencia, de acuerdo a toda nuestra experiencia y a los resultados siempre certeros del TREP”.
Es de lo más cuestionado, que ya en el filo de la noche de la jornada electoral el ministro Jaime Bestard del Tribunal Superior de Justicia Electoral haya utilizado el término “Presidente de la República del Paraguay” al dar como ganador a Mario Abdo Benítez solo con los datos del TREP, pues lo que se estilaba como expresión lingüística sobre tal comunicación sería hablar del candidato con mayores votos,  virtual ganador o frases símiles.
Esta retórica -que podríamos categorizar como la coacción y coerción inlocutiva del poder-, enuncia su proferencia desde la investidura de Ministro que le da el Poder (Paul Watzlawick en su “Teoría de la Comunicación Humana” categorizaría esta acción como comunicación “complementaria” ya que el que comunica esta en un plano muy diferente del que escucha, no es simétrica pues no se da en planos de igualdad), y desde tal lugar, solo se limita a obligar a aceptar inexorablemente sus designios a sus súbditos.
La jornada electoral del 22 de abril pasado se llevó a cabo hasta el término de la misma con los hechos muy característicos y propios de esta clase de procesos políticos, movilización de los actores electorales, apoderados, veedores, delegados electorales, representantes del Tribunal Superior de Justicia Electoral, representantes del Registro Cívico Permanente, miembros de las mesas electorales, votantes etc. Una vez concluida la votación en las mesas electorales, los miembros titulares en estas, procedieron al contaje de votos y su contabilización en las respectivas actas correspondientes según las formas oficiales para el efecto. Como parte del proceso, se contaba con un mecanismo de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP), por el cual se conocería quien resultaba ganador en los comicios.

A raíz de las incongruencias entre los conteos realizados por los partidos, los que aparecen en los certificados de votación del Tribunal Superior de Justicia Electoral en manos de los apoderados de los partidos políticos y comparados estos documentos con los resultados transmitidos por el TREP, y también de los hechos denunciados por la ciudadanía en general se levantó el telón de la sospecha del fraude electoral.

El titular de la Justicia Electoral, Jaime Bestard (ANR, cartista) al dirigirse a la ciudadanía y a los partidos opositores al gobierno -sobre los hechos de denuncia de fraude electoral- indicó que “tuvo que contactar y tranquilizar a los referentes de los gremios de la producción como la Feprinco y la UIP […] cualquier noticia que implica la alteración del orden institucional perjudica la economía” (más adelante se dilucida la naturaleza de esta clase de argumentos pragmáticos),  inlocutivamente esta enunciación me pone en sobreaviso de que mis actos son negativos y perjudiciales  y perlocutivamente me indica que el camino es la inacción.

Por su parte el Sr. Mario Abdo, dijo que “lo único que pido -no por Marito, sino por el fortalecimiento de nuestra democracia- es que no tenemos que atentar contra nuestro sistema que ha construido una gran credibilidad”, este enunciado es similar al anterior pues ilocutivamente busca la inacción por razones pragmáticas (como se aclaro líneas atrás, más adelante nos referiremos a esta clase de argumentos pragmáticos) llanamente y como objetivo perlocucional pretende sumisión. Con relación a lo anterior también señaló que “culminó el proceso electoral y la gente está harta de las peleas entre políticos” […] sean parte de la generación del consenso y podamos empezar a reflexionar”, ilocucionalmente se exhorta a la irracionalidad y la acriticidad y perlocucionalmente busca que se acepte el estado de cosas.

En otro orden de cosas, y ya con el postulado puesto de que es él el Presidente de esta República el Sr. Mario Abdo Benítez dijo que "El pueblo votó por la unidad del Paraguay y no por la división del Paraguay […] hoy se acaban las divisiones estériles, se acabó el debate, vamos a ser un pueblo unido", ilocutivamente induce a creerle que es el único factor de estabilidad y perlocutivamente que debemos estar calmos y en pacifidad.

Se puede hacer un sinfín de citas y relaciones de este “discurso del poder” que desde “el poder de las palabras” busca imponer lo que dice que es real como la mismísima realidad que lejos dista de estas referencias torcidas ex profeso.

Ante las denuncias surgidas por doquier de que muchas de las actas, producto del conteo de los votos y emitidas por las autoridades de mesas electorales, son de contenido falseado, y teniendo en cuenta de que estas fueron la base del conteo paralelo de un mecanismo denominado TREP por el Tribunal Superior de Justicia Electoral, se ha puesto en duda sobre la función y veracidad de tal instrumento.

Según Carlos María Ljubetic, asesor del Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE) –en declaraciones en un medio televisivo el día 29 de abril de 2018- el TREP es un instrumento que garantiza la estabilidad social, pues trae calma a la ciudadanía ya que este evita que los contendientes electorales se declaren prematuramente por sus respectivas partes ganadores.

El TREP para este Sr. quien declaro que fue uno de sus artífices desde el principio mismo de su diseño y puesta en marcha, adquiere su validez y fiabilidad, desde el momento en que este instrumento tiene unos efectos a partir de su uso, o sea su fundamento adquiere razón de ser partiendo de que es causa de un efecto útil. Como puede notarse en este argumento, y muchos de este tipo, son del tipo que se categorizan como “instrumentalistas”. Esta postura tiene afinidad con los fundamentos éticos “consecuencialistas”, es decir “un instrumento (o en la ética la “conducta”) es bueno, si los efectos o consecuencias que tiene son buenos”, y también su recíproca vale “un instrumento es malo, si los efectos o consecuencias que tiene son malos”. Como se puede ver, esta postura tiene una fuerte relación con el pragmatismo, postura filosófica que asume que solo es verdadero aquello que funciona. El instrumentalismo-pragmatismo de este Sr. Ljubetic renuncia de antemano a fundar su tan mentada creación del TREP en la certeza o verdad de algún argumento que le de confiabilidad a su “monstruo”, pues lo único que nos pide con su pseudo argumentación es de que debemos de “creer” en su creación. La creencia está fundada en el dogmatismo y la irracionalidad, esta petitio principii de Ljubetic busca ponernos en una argumentación circular, si aceptamos su postulado caemos indefectiblemente en su conclusión “instrumentalista-pragmática”. Planteado así como se presenta, es un razonamiento de esos más falaces que se pueden improvisar para intentar salvar el promisorio monstruo que han creado en su laboratorio y que sigue evolucionando en el sistema político paraguayo. Inclusive, asumiendo su instrumentalismo-pragmático podemos devolverle el boomerang por la cabeza diciéndole que el TREP es un instrumento malo pues como se ve actualmente, y por culpa principalmente de su mala instrumentación por parte del mismísimo presidente del máximo Tribunal Electoral quien proclamo ganador a un candidato (creyendo que este acto traería estabilidad y calma en la ciudadanía), está causando zozobras en la ciudadanía, ya que esta se siente ultrajada en su voluntad y se siente impotente al ver que se le está robando esa dignidad.

El Sistema de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP) consiste básicamente en el envío de actas preparadas para el efecto vía sistemas digitales con el método de escaneo o a viva voz. Este documento está firmado por los mismos miembros de las mesas electorales y su contenido es el mismo que se asentó en las actas oficiales en triplicado.

Las reglas del juego electoral presuponen que las actas TREP deben de corresponderse a las actas oficiales en contenido (letras, firmas y datos).

Expongamos la situación desde una perspectiva lógica.

(x) (Ax . Bx)

Para todo “x”, x = actas TREP; A = coinciden con actas oficiales; B = son auténticas; así tenemos: Todas las actas TREP coinciden con actas oficiales y son auténticas.

Por otro lado tenemos que (Ǝx) (–Ax . –Bx) que se traduce en, existe algún “x”, tal que x = actas TREP; -A = no coinciden con actas oficiales; -B = no son auténticas

Así tenemos que : Existen algunas actas TREP que no coinciden con actas oficiales y no son auténticas.

Así se puede expresar el siguiente razonamiento:

Si todas las actas TREP coinciden con actas oficiales y son auténticas entonces no hay fraude electoral;

Existen algunas actas TREP que no coinciden con actas oficiales y no son auténticas;

Por lo tanto,

Hay fraude electoral

En símbolos se expresa así,

(x) (Ax . Bx) -C

(Ǝx) (–Ax . –Bx)
_________________
Ergo: - - C C (la doble negación es equivalente a la afirmación)

Por otra parte, si bien el TREP es un instrumento oficioso (carece de valor oficial), su contenido debería de reflejar congruentemente similitud con los datos de las actas en triplicado de los sobres electorales. Al tener pruebas suficientes de que los datos transmitidos por el TREP en el conteo rápido para el conocimiento de los ganadores de la justa electoral fueron falseados y atendiendo que el art. 309 inc. a del Código Electoral dice que: “la ausencia, destrucción o desaparición de la documentación prevista en el Código”; e inc. b: “la adulteración fraudulenta de tales documentos” sostenemos dudar fehacientemente de las actas oficiales de los sobres electorales, pues da pie a sostener que en un alto porcentaje son fraudulentas y ello mina las garantías de que se podían tener sobre todas ellas, así todo este proceso electoral está viciado de actos que la empañan al punto de calificarlo de “distorsión generalizada de los escrutinios” así como reza el art. 307 inc. d del Código Electoral, y estos artículos citados, el 307 y 309 son las causales de nulidad expuestas en el Libro VI, Sanciones, Titulo I del Código Electoral paraguayo.

Podemos decir que la negación es una cuestión semántica o del lenguaje, es un acto de dicto (negar que exista fraude electoral), la verdad es una cuestión de hechos o sea un acto de facto (las evidencias e indicios hacen real el hecho punible). Así de la afirmación de que la denuncia de fraude perdió fuerza (como se manifestó en un medio televisivo) no se puede concluir que no exista el fraude, como intentan imponerlo los del Tribunal Superior de Justicia Electoral y los apoderados de la agrupación política ANR. Este razonamiento implica cometer dos falacias no formales, la 'causa falsa' o non causa pro causa y 'conclusión inatinente' o ignoratio elenchi.

La palabra “irreversible” es sin duda la palabra más usada en el discurso del poder en este contexto e instancias del proceso de juzgamiento electoral, se la escucha hasta el hartazgo en todos los frentes en donde la oficialidad del poder sale al frente a justificar y creo que amerita una disquisición especial para aclarar equívocos y malos entendidos.

Ya habíamos citado las palabras del Presidente del TSJE Jaime Bestard sobre el uso de la palabra “irreversible” al principio de este análisis, volvemos a transcribir sus palabras “[…] a esta altura de la noche, con el 96% de la transmisión de resultados de nuestro sistema,  tenemos una diferencia marcada a favor de uno de los candidatos, que según todos nuestros estudios, y todas nuestras mediciones es absolutamente irreversible”.

Una serie o un proceso –dice José Ferrater Mora- que siguen una dirección determinada y que no puede seguir la dirección inversa es llamado "irreversible". Cuando la serie o el proceso sigue, o puede seguir la dirección inversa es llamado "reversible". El predicado 'es irreversible' equivale, pues, al predicado 'tiene una dirección determinada'; el predicado 'es reversible' equivale al predicado 'no tiene una dirección determinada'. La cuestión de si una serie o proceso es irreversible o reversible ha sido objeto de numerosos debates sobre todo en lo que toca al espacio, al tiempo y a las relaciones de causalidad.

El discurso de Bestard, quiere subrayar de que la expresión “según nuestros estudios y todas nuestras mediciones tiene una absoluta dirección determinada” es determinista o causalista.

La irreversibilidad es un concepto físico, las leyes de la termodinámica determinan que todos los procesos naturales son irreversibles pues la línea del tiempo en estos sólo apunta en una dirección, hacia el futuro.
Los hechos físicos son irreversibles. Ahora ¿Los hechos sociales o Institucionales son irreversibles? En otras palabras ¿Qué Mario Abdo Benítez o cualquier otro sea Presidente es un hecho “irreversible”?
Para que alguien, a través de un proceso electoral en este caso, se gane la potestad de ejercer el poder de gobernar, que funja un mandato presidencial, primero debe legitimarse a partir de la victoria legal en unas elecciones limpias. De aquí que de aquello que es “irreversible” en la expresión citada de Bestard sólo tenga sentido en el contexto de su enunciación estadística sobre los resultados del TREP, pues así como la mecánica estadística, inaugurada por Boltzmann en sus geniales conceptos termodinámicos han sido demostradas por infinidad de instancias hasta la actualidad y fundan sólidamente el concepto de que  los procesos materiales-energéticos son irreversibles, podemos decir por nuestra cuenta que los procesos Institucionales, como el de proclamar ganador en una elección a un candidato no es “irreversible” (la doble negación lógica equivale a la afirmación, así en esta expresión puede intercambiarse “no es irreversible” por “reversible”).
La proclamación del ganador en la justa electoral llevará a quien lo logre al estatus de Presidente de la República del Paraguay, pero más allá de este hecho, puede que se revierta el hecho, caso de que tal acción sea revocada por otra resolución sustentada en la nulidad del proceso electoral por la acumulación sustantiva de “pequeñas irregularidades” que la vicien por completo. La revocabilidad de las sentencias judiciales demuestra que no existe la irrevocabilidad dentro de las Instituciones sociales, la “irrevocabilidad” no es sinónimo de “irreversibilidad”, pues ambos términos tienen su uso y sentido plenos en contextos inconvergentes y para nada congruentes como lo son el de la Física y el Derecho.
La palabra “irreversible” es un término causalista propio de una Física determinista, ahora la palabra “irrevocable” dentro de un contexto jurídico (como los son el juzgamiento de las elecciones) no tiene lugar por aquello de que las sentencias judiciales son revocables y desde aquí no existe la irrevocabilidad de estas.
Para ir cerrando esta reflexión podemos traer al tapete que la coacción y coerción inlocutiva del poder nos impone un estado de cosas fraudulentas, nos pone en sobreaviso de que nuestros actos son negativos y perjudiciales socialmente, de que seamos inactivos, irracionales y acríticos, aceptemos el unicato, y perlocutivamente nos resignemos a los hechos impuestos de facto, a la sumisión. No se puede impresionar a la ciudadanía con falacias del discurso pues con estas argucias solo se utiliza la textualidad para imponer una realidad que solo es el fruto de una adiposa verba como subproducto de una retorcida lógica con el único fin de hacerse con un mandato que no les pertenece ni legal ni mucho menos legítimamente.

La Filosofía del poder categorizada como "La política de los hechos consumados" se sustenta como su propio nombre indica en imponer un estado de cosas tal, que la generalidad acepte un hecho por más malo que fuere ante la imposibilidad de cambiarlo, pareciera ser que esta Filosofía maquiavélica está en curso de acción como un bien orquestado plan de la Real Politik local con su característica viveza criolla con un muy buen aliado clave como su consecuente brazo ejecutor.

martes, 17 de abril de 2018

EL VOTO: LA ESTRATEGICA FUNCIÓN DE UN DERECHO O EL DERECHO A EJERCERLO ESTRATEGICAMENTE



                       Por Dr. Víctor M. Oxley Ynsfrán

El Paraguay esta connotado por un sistema político bipartidista, la historia desde sus hechos nos refleja la hegemonización por periodos, tanto del Partido Colorado (ANR) como del Partido Liberal (PLRA).

Las elecciones que se vienen -estas del 2018- subrayaran enfáticamente aún más esta propiedad emergente como se puede anticipar por las características que la vienen condicionando.

Los partidos políticos, como organizaciones institucionales, desde sus orígenes, fueron creados para ser lo más efectivos posibles en lograr captar las preferencias del elector. Desde el momento en que sus campañas están planificadas con miras a atraer -por medios públicos de comunicación- votos, en ellas se valen de recursos económicos y psicológicos principalmente. Así, lo que llamamos partidos políticos están apoyados por diferentes grupos que se relacionan de maneras distintas y en grados diferentes con tales nucleaciones.

A grosso modo podemos decir, -y en sentido sociológico- que sus votantes están nominalmente referenciados por categorías como ser: la de los votantes "duros" y libres.

El voto "duro" es el clientelar, entendido directamente como el elector que está en condición de dependencia directa de un partido político, condición que hace que sus votos estén comprometidos con su mandante. El voto "libre", se puede decir, que es aquel, que sin presiones clientelares puede ejercer el elector por la simple opción de sus preferencias. Dada las definiciones anteriores, no quiere decir ni mucho menos que no exista voto "libre" dentro de la categoría de votantes "duros", y a la vez que dentro de los votantes "libres" se den relaciones que obliguen a estos a que sus votos sean capturados en la red de los "duros", pues sobradamente son conocidas que las estructuras de parentesco y las múltiples relaciones sociales de los individuos pueden causar tal conversión.

El voto es la piedra angular de los sistemas políticos con base democrática. La lucha por ampliarlo y de darle una propiedad lo más "inclusiva" posible fue (y sigue siendo) uno de los mayores logros de la ciudadanía política. Tan importante se consideran estos progresos, que el voto, hoy día, es en el mayor de los casos, el que legitima a las autoridades que ejercerán el poder de gobernar en los sistemas representativos con sus correspondientes instituciones.

Desde las premisas, líneas antes expresadas, el voto debe considerarse un deber ciudadano, obligatorio de ejercerlo y no debe de ser delegado bajo ninguna circunstancia. La condición de secreto -logro que lo situa fuera del alcance inmediato de las presiones o constricciones en el condicionamiento de su uso- más no significa ello que amparado en tal figura, el ciudadano pueda arroparse de impunidad bajo el derecho inalienable de ejercerlo en malgastarlo o desperdiciarlo, simulando haber elegido, o sencillamente abandonandose en la voluntad "libertina" de no ejercerlo. Las condiciones legales, que instituyan como propiedades, lo citado anteriormente -inclusividad, ampliaciones irrestrictivas, condiciones de seguridad basadas en la naturaleza secreta del sufragio y su obligatoriedad- determinan, entre otras cosas más, la calidad "formal" de un sistema político.

La ley electoral paraguaya, reguladora de la Constitución en sus postulados que hacen a la ciudadanía cívica-política, tiene reglas que lo regulan en el espacio-tiempo concreto dentro del territorio nacional. Esto pone de manifiesto el hecho, de que el "juego" democrático de postularse a cargos públicos y de elegir a quienes se prefiera, sean condicionados causalmente por sus efectos. Así las cosas. lo que no se hizo por mejorarlo (refiriéndonos claro al sistema político), queda como tarea pendiente a futuro, a la par nos sitúa, en la incomodidad de tener que ejercer la acción de elegir en condiciones que creemos no propician la suficiente calidad de un proceso. Así las cosas, y de caras a la elecciones generales en la República del Paraguay de abril próximo, las reglas de juego han determinado quienes son los que se han postulado para ejercer el poder en el periodo constitucional venidero -en espera de las preferencias ciudadanas-. Decir que las cifras frías de un padrón partidario determinan el éxito de uno u otro, de antemano es una falsa proposición, pues las varias elecciones pasadas pueden ilustrarlo.

 En condiciones democráticas, es decir cuando el poder está distribuido de manera a que ningún grupo se imponga en voluntad, el voto "libre" es la detonante del éxito. Las elecciones a una sola vuelta, en su caso más llano como la nuestra, es el escenario en donde los actores políticos, -los partidos políticos y sus candidatos- intentan alcanzar el máximo de votos (con su consecuente mayor número de representantes) a través de procesos de interacción estratégica; o en su alternativa legal solidificar dinámicas de negociación -en forma de alianzas o coaliciones- que aseguren la eliminación de bajos niveles de incertidumbres en cuanto resultado electoral, minimizando los costos políticos y económicos.

Las elecciones son el proceso por el cual, los partidos políticos buscan atraer al que vota "libre", es decir buscan captar para sí al elector que vota racionalmente de una manera estratégica. Así, el estado actual del sistema real político en el Paraguay, impone a los ciudadanos tener que decidir con lo que tiene a mano, y lo que tiene a mano es el poder de su voto informado, el cual indefectiblemente debe darlo a algún candidato. Debido a la obligatoriedad de votar, así lo imperatiza la Constitución nacional, puede el elector ir a los comicios, votar, y como medio de manifestar inconformidad frente a la oferta política, votar en blanco a la opción de abstenerse.

Ahora, en qué medida esta opción genera resultados beneficiosos. Es constatable -a partir del mecanismo D´Hondt vigente en nuestro sistema electoral- que los votos en blanco benefician a los partidos mayoritarios y perjudican a los minoritarios, pues estos votos se cuentan como emitido y válido; así valuados elevan el umbral de votos totalizados, y a consecuencia de ello, los partidos minoritarios pasan a ser suspendidos por un periodo electoral en las siguientes elecciones, por la razón de que su porcentaje de participación no alcanza el mínimo de lo estipulado en la ley, ya que los votos en blanco contabilizados como válidos lo han elevado. Además, el votar en blanco contribuye a que los partidos mayoritarios tengan una sobre representación en ausencia de minorías parlamentarios de otros grupos anulados por la emisión de votos en blanco.

Como se ve, esta práctica enfatiza la propiedad bipartidista del sistema electoral. Otra opción, como posibilidad de voto es hacer que su opción sea nula (marcando como no es debido el boletín por ejemplo o estropeándolo ex profeso), tal vez como protesta a que ninguno de los candidatos sea de su preferencia. Ahora, ¿en qué medida los votos en blanco o nulo, podrían generar resultados beneficiosos a la ciudadanía en general? Como se vio líneas atrás, el voto en blanco baja el umbral de votos efectivos, y desde aquí, los partidos políticos con un caudal electoral "duro", cuanto más baja sea la participación "efectiva" (es decir votos con una opción preferencial dada a algún candidato), llevarán la sobre representación política, pues las reglas según el método D´Hondt les permitirá un oligopolio representacional. En cuanto a los votos nulos o la abstención no agregan nada más a lo que se da en la realidad, y los ciudadanos que han ejercido (u optado por este curso de acción) de esta manera su derecho, han aceptado de antemano ser súbditos incondicionales por 5 años de lo que otros han elegido, con su acto han delegado su obligación y voluntad ciudadana (lo mismo se puede atribuir a los votantes en blanco).

El elector debe abandonar los cursos de acción de votar en blanco, nulo o abstenerse, debe participar y de la mejor manera posible, debe hacer que valga efectivamente su voto, para ello debe votar estratégicamente, es decir, no debe desperdiciar su voto en candidatos que no tienen posibilidades de sacar el máximo de resultados posibles, es decir ganar la representación por mayoría simple. El elector mediante un voto informado, debe hacer su preferencia al mejor candidato por sus antecedentes, y así al votar por él, de con su acto "estratégico" legitimidad a esa preferencia en la suma total de todos los que optaron por obrar (aquellos que a través de un interés por emitir un voto informado y por el que tiene mejores opciones para ganar) como seguramente lo harán como él.

Que en la reflexión ciudadana no se excluyan los argumentos desarrollados líneas atrás. Así el estado de cosas actual, estas elecciones generales de abril de 2018 en el Paraguay, podemos augurar, serán la de mayor participación en la historia, pues los intereses ciudadanos están en su mayor y peligroso juego. El 22 de abril de 2018, los paraguayos tendrán la opción de elegir entre volver a un modelo de sociedad pasada de atraso e inequidades, exclusiones y decisiones delegativas; o elegir seguir adelante en la búsqueda de la concreción de una sociedad deseada, construida sobre la base de la pluralidad y la diversidad de intereses y fines ciudadanos, que sea inclusiva, participativa y deliberativa y mucho más justa.

miércoles, 26 de abril de 2017

ENMIENDA y REELECCIÓN: ANÁLISIS SEMÁNTICO y LÓGICO

                   (Réplica al dictamen jurídico del Dr. Juan Carlos Mendonça por Víctor M. Oxley)

“Así como no se puede dibujar sin líneas, ni se puede pintar sin colores, tampoco se puede hablar ni pensar sin conceptos” (en: Mosterín, Jesús. Los conceptos científicos en La Ciencia: Estructura y Desarrollo, pág. 15, Editorial Trotta, Madrid, 1993)


El lenguaje ordinario es en gran parte base del científico, en especial de las ciencias sociales y sus sociotecnologías. Pero esta adopción tiene un rasgo muy especial, el de que si bien conceptos ordinarios del lenguaje coloquial son usados en el lenguaje técnico de estas ciencias, estos conceptos han transformado su connotación de sentido común a uno mucho más preciso y restringido, a manera de evitar la textura abierta de significación que el lenguaje ordinario tiene como propiedad.
El postulado constitucional de que “el presidente de la República no podrá ser reelecto en ningún caso”, es comprendido (a eso se aspira) en nuestro uso de razón, a partir de que tal enunciado lingüístico contiene conceptos. Pero existe el hecho de que la Constitución Nacional otorga potestades a los legisladores para modificar su contenido, uno de esos procedimientos es el de enmendar sus artículos bajo condiciones bien concretas que ella misma limita.
Así el artículo 290 de la Constitución Nacional postula que “[...] No se utilizará el procedimiento de la Enmienda, sino el de la Reforma, para aquellas disposiciones que afecten [...] la duración de mandatos [...]”. El enunciado en sí es categórico para el sentido común, más para algunos juristas como ser el Dr. Juan Carlos Mendonca (2006, Enmienda Constitucional y Reelección Presidencial, Editora Litocolor, Asunción, págs. 7-21), que desde una elaborada y muy sofisticada argumentación legal la pone en entredicho.
Se puede afirmar que el significado de una proposición está compuesto por su sentido y sus referentes. Así por ejemplo se puede describir que “3 > 2” significa en términos de referencia los números 3 y 2; ahora el sentido de la expresión viene dado por distintas formas de proposiciones que sugieren la idea como ser “2 < 3”, “3 > 1”, “1 < 3”, “3 ≠ 2” etc. De lo anterior se puede decir que “3 > 2” se refiere a los objetos 2 y 3, y su sentido se define por las proposiciones que se siguen de ella.
La proposición clásica de Gotlob Frege “el lucero del alba es el lucero vespertino” – ejemplo fundacional del análisis semántico y de la analítica filosófica- no es una mera formalidad en el sentido de que en el fondo sólo se dice que ““el lucero del alba es el lucero del alba” o “el lucero vespertino es el lucero vespertino”, pues esta identidad del tipo “a = b” no es un enunciado vacío de contenido empírico, pues el enunciado es del tipo informativo; se está hablando de una cuestión de hechos sobre el mundo y no es simplemente el lenguaje autoreferenciadose a sí mismo de la manera “a = a”. La siguiente expresión “el lucero del alba es el planeta Venus” tanto como “el lucero vespertino es el planeta Venus” tienen el mismo valor de verdad, pues refieren al mismo objeto, a pesar de que los dos enunciados son diferentes gramaticalmente y expresan ideas diferentes, ambas tienen la misma referencia.
Sobre el significado de la palabra “mandato”, esta tiene varias acepciones comunes, entre ellas podemos citar la de “encargo o representación que por elección se confiere a los diputados, concejales, etc.”, “contrato consensual por el que una de las partes confía su representación personal, o la gestión o desempeño de uno o más negocios, a la otra, que lo toma a su cargo”. En la Constitución Nacional su uso es bien restringido, como muy bien lo ejemplifican los artículos 188 y 278 y se la puede entender como “potestad de ejercer la representación”.
Así tendríamos por un lado que por ejemplo el art. 188 (C.N.) sostiene que “[...] Los legisladores durarán cinco años en su mandato y podrán ser reelectos”, mientras que por su parte el art. 278 (C.N.) habla que “El defensor del pueblo [...] durante su mandato no podrá formar parte de ningún poder del Estado ni ejercer actividad político partidaria alguna”.
Por otro lado el concepto “reelección” es un constructo muy usado en el lenguaje ordinario. Los diccionarios la definen como la “acción y efecto de reelegir”, así reelegir también se entiende como “volver a elegir”. Desde un punto de vista meta lingüístico podemos aclarar que el constructo “reelección” es un concepto que se clasifica entre los que referencian “procesos”, y siendo así debe de entenderse como un concepto “relacional”.
Podemos citar para ejemplificar nuestro discurso que el art. 277 (C.N.) dice que “El defensor del pueblo [...] durará cinco años en sus funciones [...] podrá ser reelecto”, así también el art. 252 (C.N.) dice que “[...] Los magistrados que hubiesen sido confirmados (“confirmado” puede entenderse como “reelecto” por criterio de sinonimia según nuestro comentario aquí) por dos periodos siguientes al de su elección, adquieren la inamovilidad en el cargo hasta el límite de edad establecido para los miembros de la Corte Suprema de Justicia”; también el art. 269 (C.N) sostiene que “El Fiscal General del Estado [...] Dura cinco años en sus funciones y puede ser reelecto”, y el al art. 229 (C.N.) postula por su parte que “El Presidente de la República y el Vicepresidente durarán cinco años improrrogables en el ejercicio de sus funciones [...] No podrán ser reelectos”.
Es un hecho que la Constitución Nacional distingue como cosa bien concreta el constructo “mandato” no confundiéndolo con otros conceptos. Solo en ocasiones bien especiales su uso es operacionalizado en el texto constitucional. Como se puede constatar a partir de los ejemplos anteriores citados, se lo usa en los artículos 188 y 278 y en el titular del acápite del artículo 229.
El Dr. Mendonca muy bien señala que “El Presidente de la República y el Vicepresidente durarán cinco años improrrogables en el ejercicio de sus funciones” y “(El Presidente de la República y el Vicepresidente) No podrán ser reelectos en ningún caso” son cosas distintas, e igual lo decimos nosotros, pero por razones muy diferentes al ilustrado jurista, esto es porque el primer enunciado se refiere al periodo temporal y el segundo enunciado se refiere a un “proceso” que debe entenderse en el contexto concreto en el cual aparece.
Es necesario aclarar que una proposición fuera de contexto –como averiguar por separado el significado de ambos términos en el diccionario- adolece de significado preciso, de ello se entiende que sólo una mención explícita del contexto permite relacionar los nexos lógicos, y a partir de tal acción determinar su sentido concreto.
Ahora “mandato” ¿es sinónimo de periodo temporal o potestad de gobernar? ¿Se puede decir que 'periodo' es sinónimo de 'mandato'? Claro que no, son cosas distintas. Periodo se refiere a algo temporal, mientras que mandato es una potestad de gobernar. Es este el error del Dr. Mendonca. Cuando el citado expresa que “obviamente la elección para otro mandato –o reelección- no significa que se prorroga la duración del primero (queriendo significar con ello que la duración se prolonga), sino que se inicia uno nuevo, ya que se trata de mandatos diferentes” y aquí salta la falaz maniobra.
Ahora en qué términos se puede entender el sentido de 'reelección' en el texto constitucional, en sentido temporal o potestad. ¿Reelegir hace referencia a volver de nuevo a elegir a alguien que ya fue elegido para el mismo periodo temporal o para ejercer la misma potestad? Volver a transcurrir el mismo tiempo que ya se recorrió es una imposibilidad física, más volver a ejercer la potestad de gobernar si es posible. Así las cosas, 'reelección' es elegir de nuevo a una misma persona para ejercer la potestad de gobernar.
No obstante lo señalado en párrafos anteriores, queremos indicar que el razonamiento del connotado jurista citado cae en otras maniobras falaces desde la perspectiva lógica de su malabarismo argumentativo, y en este menester describiremos algunos hechos de ello.
Toda afirmación (inclusive la negación que en el fondo es una afirmación) se transforma en una proposición lógica. La proposición lógica puede representarse por símbolos que referencian a algo. Así es convención que las proposiciones sean referenciadas por letras como variables, por ejemplo p puede referenciar a la proposición “La tierra es un planeta”, y así por ejemplo q, r, s etc. pueden ser variables proposicionales.
Si escribimos A = { p, q, r, s }, queremos decir con ello que los elementos del conjunto A son las proposiciones p, q, r y s.
Ahora, representamos las siguientes variables con los siguientes argumentos:
p = El Presidente de la República y el Vicepresidente durarán cinco años improrrogables en el ejercicio de sus funciones, a contar desde el quince de agosto siguiente a las elecciones.
q = (El Presidente de la República y el Vicepresidente) No podrán ser reelectos en ningún caso.
r = El Vicepresidente sólo podrá ser electo Presidente para el período posterior, si hubiese cesado en su cargo seis meses antes de los comicios generales.
s = Quien haya ejercido la presidencia por más de doce meses no podrá ser electo Vicepresidente de la República.
Un elemento (o miembro) pertenece al conjunto si está definido como incluido de algún modo dentro de él. Llamamos A, a la clase o conjunto que contiene a las proposiciones p, q, r y s; y como definimos anteriormente son los argumentos referenciados por las variables que se incluyen o pertenecen al artículo 229 de la Constitución Nacional.
La clase o conjunto A está definida nominalmente como "duración de mandato" (el acápite del artículo referido). Por lo que es lo mismo intercambiar "duración de mandato" con A; un conjunto suele definirse mediante una propiedad que todos sus elementos poseen, siendo así podemos decir, que los miembros del conjunto A tienen la propiedad o el atributo de ser clasificados como proposiciones que tienen el atributo de referenciar a lo que se definió en la Constitución Nacional como "duración de mandato".
Tomemos la afirmación de que "se utilizará el procedimiento indicado de la enmienda para aquellas disposiciones que afecten la duración de mandatos" y representémosla por la variable x.
En lógica deóntica se simboliza la prohibición con la variable Ph, así podemos escribir Ph x, para expresar que “está prohibido utilizar el procedimiento indicado de la enmienda para aquellas disposiciones que afecten la duración de mandatos" (equivalente a un extracto del texto del artículo 290 de la Constitución Nacional).
Por otro lado, podemos traer a colación que el Dr. Juan Carlos Mendonca arguye que es posible aplicar el mecanismo de la enmienda en lo que concierne a modificar el texto constitucional de manera a que el Presidente pueda ser reelecto, pues según él, “que se prohíba la modificación de lo primero (se refiere a la duración de mandato) por vía de enmienda no significa que se prohíba la modificación de lo segundo (prohibición de reelección) por esta vía”.
El dictum anterior se puede clasificar como inferencia no válida porque su conclusión no precisamente implica el entramado lógico construido por quien lo esgrime.
El artículo 290 de la Constitución Nacional prohíbe aplicar el mecanismo de la enmienda a lo referenciado como “duración de mandatos”, y siendo así, su blanco directo es el artículo 229. Lo que se prohíbe es modificar el texto de sus elementos, es decir las variables p, q, r y s que la componen. Como se definió líneas atrás, los elementos o miembros del conjunto A, poseen la propiedad común de ser clasificadas como “duración de mandatos”, y la prohibición es bien clara que se refiere a la clase A (art. 229 de la C.N.), así que q ε A (q pertenece o es miembro de A), por una propiedad de transitividad, expresa que a la proposición q le alcanzan los efectos hechos en el conjunto A que lo contiene, al ser afectada la clase, todos sus miembros están en la misma condición de alcance, y siendo así, aquello de “que se prohíba la modificación de lo primero (se refiere a la duración de mandato: variable p en este escrito) por vía de enmienda no significa que se prohíba la modificación de lo segundo (prohibición de reelección: variable q en este análisis) por esta vía es de los más falaz, pues se dejo sin efecto la propiedad transitiva que hace que a todos los elementos o miembros del conjunto les afecte la acción de enmendar, si creyésemos al Dr. Mendonca todo el artículo 229 podría ser enmendado, pues anularíamos a ojímetro acriterioso sus componentes a pesar de la expresa prohibición del artículo 290.
La afirmación del Dr. Mendonca implica una serie de operaciones lógicas que bien podría ejemplificarse con las expresiones típicas de conectivas lógicas.
Así afirma que, está prohibida la modificación vía enmienda de que “El Presidente de la República y el Vicepresidente durarán cinco años improrrogables en el ejercicio de sus funciones, a contar desde el quince de agosto siguiente a las elecciones”, como que nada impide que se modifique vía enmienda que “(El Presidente de la República y el Vicepresidente) No podrán ser reelectos en ningún caso”.
De lo anterior podemos decir que m referencia al primer argumento y n al segundo. A partir de lo convenido podemos escribir que la enmienda se aplica a m y no a n.
En lógica una conjunción puede adquirir varios valores de verdad. Si partimos por ejemplo de que “el gato es siamés” por un lado, y por otro que “el gato tiene ojos azules”, podemos juntarlas en una expresión tal como “el gato es siamés y tiene ojos azules”, en términos lógicos tenemos: m . n.
Cada variable puede ser afirmativa o negativa (-), es decir m, y –m; y n y –n. De esto podemos agrupar las dos proposiciones en 1) m . n, 2) –m . n, 3) m . –n, y 4) –m . –n; de esto resulta que:
1) el gato es siamés y tiene ojos azules
2) el gato no es siamés y tiene ojos azules
3) el gato es siamés y no tiene ojos azules, y
4) el gato no es siamés y no tiene ojos azules.
Pongamos otro ejemplo con una conjunción. Para conseguir el trabajo se debe poseer título universitario y tener experiencia. En este ejemplo existe un condicional “para conseguir el trabajo” que podemos simbolizar por la letra p, “poseer título universitario” podría ser representado por q, y tener experiencia por r.
En términos lógicos podríamos escribir:
1) p → (q . r) (la expresión se lee si p entonces q . r) Atendiendo a las proposiciones y sus posibilidades de también ser negativas, podemos decir dado el condicional de “para conseguir trabajo” se puede combinar la diada q . r así como vimos al principio. Es decir
2) p → (-q . r); Para conseguir el trabajo no se debe poseer título universitario, y tener experiencia
3) p → (q . -r); Para conseguir el trabajo se debe poseer título universitario, y no tener experiencia; y
4) p → (-q . -r); Para conseguir el trabajo no se debe poseer título universitario, y no tener experiencia.
Como puede notarse, al combinar las posibilidades de expresión (afirmativas y negativas) surgen situaciones interesantes para analizar. Es evidente que las proposiciones q y r son independientes, es decir una no implica la otra, por ello la posibilidad de combinarlas libremente para obtener el total de posibilidades que nos brindan ambas. Ahora, Para que el condicional sea verdadero, es decir p, q y r, a la vez deben ser verdaderos, de lo contrario, es decir si una proposición de la conjunción, es decir q o r es falso, el condicional también lo es. Si se quiere conseguir el trabajo se debe poseer título universitario y también tener experiencia. Esto se conoce con el nombre de bicondicional, se expresa por la proferencia de “sí y sólo sí” ... “entonces”. Solo basta que una de las proposiciones sea falsa para que caiga su valor de verdad.
Las proposiciones contenidas en el artículo 229 son cuatro diferentes, pero para para simplificar sólo nos limitamos a las dos primeras, así como lo trata el referido autor citado en este análisis.
El autor analizado muy bien señala que ambas proposiciones son cosas distintas, e igual lo decimos nosotros (pero por razones distintas como lo vamos desarrollando en este escrito). Ahora, ¿porque el autor sostiene que la vía de la enmienda solo puede afectar a la primera y no a la segunda?
Ya habíamos sostenido líneas atrás, que la suma de las cuatro proposiciones conforman el artículo 229 de la Constitución Nacional. Si abstraemos, para comodidad de lo discutido sólo a las dos primeras, podemos decir que ambas proposiciones p y q (según definimos al principio mismo de este ensayo) son inseparables en su estado original. Constituyen la expresión de verdad de un condicional (símil al ejemplo de conseguir trabajo).
Ahora, si el artículo 290 de la Constitución Nacional define a la vía enmienda como un condicional, tenemos que este se refiere a la “duración de mandatos”, así las cosas, podemos construir un bicondicional para cada posibilidad combinada de proposiciones que conforman el artículo:
1) si y solo sí, se enmendará el texto del artículo constitucional p y q
2) si y solo sí, se enmendará el texto del artículo constitucional p y no q
3) si y solo sí, se enmendará el texto del artículo constitucional no p y q
4) si y solo sí, se enmendará el texto del artículo constitucional no p y no q
El caso del 3 corresponde a lo afirmado por el autor citado. Como se argumentó líneas atrás, si bien p y q son dos cosas distintas, y de ello, claro que pueden ser tratadas por separado (se vio en posibilidades en los ejemplos desarrollados), ahora volvemos a la misma pregunta que nos hicimos ¿porque el autor sostiene que la vía de la enmienda solo puede afectar a la primera y no a la segunda?
El Dr. Mendonca argumenta que “después de un punto y seguido, aquél artículo regula otra cuestión, manifiestamente diferente, que es la relativa a la reelección.
En ese sentido dice: “No podrán ser reelectos en ningún caso”. Esta cuestión no cae dentro de la prohibición impuesta por el art. 290 y, en consecuencia, a la inversa de las otras, puede ser objeto de modificación por vía de enmienda. Es inadmisible sostener que la prohibición impuesta a la duración de mandato afecta a la reelección únicamente porque ambas cuestiones se hallan reguladas en el mismo artículo. Tal cosa equivaldría a sostener que la referencia hecha por el artículo 290 a la “duración de los mandatos” –en plural- constituye una remisión a todo el contenido de todos los artículos que regulan la duración de mandatos, afectando a todas las cuestiones que los integran, a pesar de ser completamente ajenas a la prohibición. Una prohibición específica se convertiría en una prohibición general”. (Mendonca, pág. 15)
Como se vio en este escrito contra argumentativo se puede jugar con cualquiera de las posibilidades de afectación. ¡Solo porque son cosas distintas! Tal cosa jamás puede ser criterio en este caso. El artículo 229 es la clase que contiene a las proposiciones p y q (y también a r y s) como miembros, en términos formales podemos anotar que están encerradas dentro de un paréntesis (p . q . r . s), usamos la conjunción pues muy bien que son proposiciones independientes una de otra, pero en su conjunto conforman la clase o conjunto, en notación podríamos escribir Ph x (p . q . r . s), el operador deóntico Ph (está prohibido) junto con su argumento x (vía enmienda) afecta a todo el conjunto o clase; así podemos decir que el artículo 290 instrumentaliza la vía de la enmienda para que no sea aplicada a la “duración de mandatos”, y siendo así, se refiere al artículo 229 in totum (contrario a lo que el Dr Mendonca sostiene falazmente), de aquí que no puede aplicarse tal mecanismo constitucional discrecionalmente a las proposiciones por separado que la contienen.
El autor analizado pasa por postular una petición de principios ¿cuál? Asumir que por un lado está la cuestión del mandato que es una cosa diferente a lo otro que es la reelección. Es cierto eso, pero asumir que la enmienda solo es restringida para el primero es la falacia y ya lo dijimos es una petición de principios. Es como hacer posible el hecho de que siendo Juan Pérez alto y gordo, y teniendo este un infarto, ahora ¿es posible que el infarto solo afecte a la parte alta de Juan Pérez y no a la gorda?
El Dr. Mendonca, como hemos visto a lo largo de esta contraargumentación sentencia “como se ve, explícitamente en los casos legislados fija en cinco años la duración del mandato” (Mendonca, pág. 17), pero ahora somos nosotros los que separamos las palabras que él en un plumazo reificó en su singular estrategia de sinonimia, jamás puede asociarse el periodo que dura el ejercicio de ejercer la potestad de gobernar con la potestad de gobernar misma, que es otra cosa bien distinta. Es este error el que abrió la caja de Pandora.
Así lo postulado por la Constitución de que el Presidente y el vicepresidente no podrán ser reelectos en ningún caso, es equivalente a que no podrán ejercer la potestad de gobernar una vez lo hayan hecho. Así las cosas la vía de la enmienda (ver art. 290 C.N.) es inaplicable al concepto 'reelección' (ver art. 229 C.N.).
De todo lo anterior podemos decir que la expresión “No podrán ser reelectos en ningún caso” es equivalente referencialmente a otras expresiones que difieran gramaticalmente y de diferentes significados. Así por ejemplo muy bien se puede decir que “(El Presidente de la República y el Vicepresidente) tienen prohibido ningún otro mandato”, a pesar de que difieren en gramática y significado con el enunciado polémico del artículo constitucional 229 "duración de mandato" es equivalente a él, porque los dos enunciados refieren al mismo objeto o referente.
El Dr. Mendonca ha escrito que “dicho de otro modo, en el caso del art. 290 de la Constitución no se está frente al silencio del legislador, sino todo lo contrario: el legislador ha regulado expresamente las cuestiones que no pueden ser objeto de la enmienda, y como esa regulación se refiere a esas cuestiones, y sólo a ellas, es forzoso rechazar su aplicación” (Mendonca, pág. 12), y nosotros aceptamos las lúcidas palabras de su primera afirmación y negamos su “forzoso rechazar” por ser un razonamiento falaz.
Así las cosas, el artículo 290 instrumentaliza la vía de la enmienda para que no sea aplicado a la “duración de mandatos”, y viendo que la “prohibición de reelección” es lo mismo que “prohibición de otro mandato”, encontramos que correctamente la prohibición de uso de la vía de enmienda se aplica al tema de la reelección, por lo tanto la prohibición de aplicar el procedimiento de enmienda al artículo 229 es imposible, es inconstitucional a todas luces.

sábado, 8 de abril de 2017

ENMIENDA Y REELECCIÓN. UNA PERSPECTIVA LÓGICA SOBRE UN ARGUMENTO

                                                                                     (por Víctor M. Oxley*)

Toda afirmación (inclusive la negación que en el fondo es una afirmación) se transforma en una proposición lógica. La proposición lógica puede representarse por símbolos que referencian a algo. Así es convención que las proposiciones sean referenciadas por letras como variables, por ejemplo p puede referenciar a la proposición “La tierra es un planeta”, y así por ejemplo q, r, s etc. pueden ser variables proposicionales.

Si escribimos A = { p, q, r, s }, queremos decir con ello que los elementos del conjunto A son las proposiciones p, q, r y s.

Ahora, representamos las siguientes variables con los siguientes argumentos:

p = El Presidente de la República y el Vicepresidente durarán cinco años improrrogables en el ejercicio de sus funciones, a contar desde el quince de agosto siguiente a las elecciones.

q = (El Presidente de la República y el Vicepresidente) No podrán ser reelectos en ningún caso.

r = El Vicepresidente sólo podrá ser electo Presidente para el período posterior, si hubiese cesado en su cargo seis meses antes de los comicios generales.

s = Quien haya ejercido la presidencia por más de doce meses no podrá ser electo Vicepresidente de la República.

Un elemento (o miembro) pertenece al conjunto si está definido como incluido de algún modo dentro de él. Llamamos A, a la clase o conjunto que contiene a las proposiciones p, q, r y s; y como definimos anteriormente son los argumentos referenciados por las variables que se incluyen o pertenecen al artículo 229 de la Constitución Nacional.

La clase o conjunto A está definida nominalmente como "duración de mandato" (el acápite del artículo referido). Por lo que es lo mismo intercambiar "duración de mandato" con A; un conjunto suele definirse mediante una propiedad que todos sus elementos poseen, siendo así podemos decir, que los miembros del conjunto A tienen la propiedad o el atributo de ser clasificados como proposiciones que tienen el atributo de referenciar a lo que se definió en la Constitución Nacional como "duración de mandato".

Tomemos la afirmación de que "se utilizará el procedimiento indicado de la enmienda para aquellas disposiciones que afecten la duración de mandatos" y representémosla por la variable x.
En lógica deóntica se simboliza la prohibición con la variable Ph, así podemos escribir Ph x, para expresar que “está prohibido utilizar el procedimiento indicado de la enmienda para aquellas disposiciones que afecten la duración de mandatos" (equivalente a un extracto del texto del artículo 290 de la Constitución Nacional).

Por otro lado, podemos traer a colación que el Dr. Juan Carlos Mendonca arguye que es posible aplicar el mecanismo de la enmienda en lo que concierne a modificar el texto constitucional de manera a que el Presidente pueda ser reelecto, pues según él, “que se prohíba la modificación de lo primero (se refiere a la duración de mandato) por vía de enmienda no significa que se prohíba la modificación de lo segundo (prohibición de reelección) por esta vía”.

El dictum anterior se puede clasificar como inferencia no válida porque su conclusión no precisamente implica el entramado lógico construido por quien lo esgrime.

El artículo 290 de la Constitución Nacional prohíbe aplicar el mecanismo de la enmienda a lo referenciado como “duración de mandatos”, y siendo así, su blanco directo es el artículo 229. Lo que se prohíbe es modificar el texto de sus elementos, es decir las variables p, q, r y s que la componen. Como se definió líneas atrás, los elementos o miembros del conjunto A, poseen la propiedad común de ser clasificadas como “duración de mandatos”, y la prohibición es bien clara que se refiere a la clase A (art. 229 de la C.N.), así que q ε A (q pertenece o es miembro de A), por una propiedad de transitividad, expresa que a la proposición q le alcanzan los efectos hechos en el conjunto A que lo contiene, al ser afectada la clase, todos sus miembros están en la misma condición de alcance, y siendo así, aquello de “que se prohíba la modificación de lo primero (se refiere a la duración de mandato: variable p en este escrito) por vía de enmienda no significa que se prohíba la modificación de lo segundo (prohibición de reelección: variable q en este análisis) por esta vía es de los más falaz, pues se dejo sin efecto la propiedad transitiva que hace que a todos los elementos o miembros del conjunto les afecte la acción de enmendar, si creyésemos al Dr. Mendonca todo el artículo 229 podría ser enmendado, pues anularíamos a ojímetro acriterioso sus componentes a pesar de la expresa prohibición del artículo 290.


El Dr. Mendonca hace notar que el artículo 229 por un lado dice “El Presidente de la República y el Vicepresidente durarán cinco años improrrogables en el ejercicio de sus funciones, a contar desde el quince de agosto siguiente a las elecciones” y por otro “(El Presidente de la República y el Vicepresidente) No podrán ser reelectos en ningún caso”, a partir de ello sostiene, como ya habíamos visto, que “que se prohíba la modificación de lo primero (se refiere a la duración de mandato) por vía de enmienda no significa que se prohíba la modificación de lo segundo (prohibición de reelección) por esta vía”, su afirmación implica una operación lógica que bien podría ejemplificarse con las expresiones típicas de conectivas lógicas.

Así afirma que, está prohibida la modificación vía enmienda de que “El Presidente de la República y el Vicepresidente durarán cinco años improrrogables en el ejercicio de sus funciones, a contar desde el quince de agosto siguiente a las elecciones”, como que nada impide que se modifique vía enmienda que “(El Presidente de la República y el Vicepresidente) No podrán ser reelectos en ningún caso”.

De lo anterior podemos decir que m referencia al primer argumento y n al segundo. A partir de lo convenido podemos escribir que la enmienda se aplica a m y no a n.

En lógica una conjunción puede adquirir varios valores de verdad. Si partimos por ejemplo de que “el gato es siamés” por un lado, y por otro que “el gato tiene ojos azules”, podemos juntarlas en una expresión tal como “el gato es siamés y tiene ojos azules”, en términos lógicos tenemos: m . n.

Cada variable puede ser afirmativa o negativa (-), es decir m, y –m; y n y –n. De esto podemos agrupar las dos proposiciones en:

1) m . n

2) –m . n

3) m . –n, y

4) –m . –n;

de esto resulta que:

1) el gato es siamés y tiene ojos azules

2) el gato no es siamés y tiene ojos azules

3) el gato es siamés y no tiene ojos azules, y

4) el gato no es siamés y no tiene ojos azules.

Pongamos otro ejemplo con una conjunción. Para conseguir el trabajo se debe poseer título universitario y tener experiencia. En este ejemplo existe un condicional “para conseguir el trabajo” que podemos simbolizar por la letra p, “poseer título universitario” podría ser representado por q, y tener experiencia por r. En términos lógicos podríamos escribir:

1) p → (q . r) (la expresión se lee si p entonces q . r)

Atendiendo a las proposiciones y sus posibilidades de también ser negativas, podemos decir dado el condicional de “para conseguir trabajo” se puede combinar la diada q . r así como vimos al principio. 

Es decir

2) p → (-q . r); Para conseguir el trabajo no se debe poseer título universitario, y tener experiencia

3) p → (q . -r); Para conseguir el trabajo se debe poseer título universitario, y no tener experiencia; y

4) p → (-q . -r); Para conseguir el trabajo no se debe poseer título universitario, y no tener experiencia.

Como puede notarse, al combinar las posibilidades de expresión (afirmativas y negativas) surgen situaciones interesantes para analizar. Es evidente que las proposiciones q y r son independientes, es decir una no implica la otra, por ello la posibilidad de combinarlas libremente para obtener el total de posibilidades que nos brindan ambas. Ahora, Para que el condicional sea verdadero, es decir p, q y r, a la vez deben ser verdaderos, de lo contrario, es decir si una proposición de la conjunción, es decir q o r es falso, el condicional también lo es. Si se quiere conseguir el trabajo se debe poseer título universitario y también tener experiencia. Esto se conoce con el nombre de bicondicional, se expresa por la proferencia de “sí y sólo sí” … “entonces”. Solo basta que una de las proposiciones sea falsa para que caiga su valor de verdad.

Las proposiciones contenidas en el artículo 229 son cuatro diferentes, pero para simplificar sólo nos limitamos a las dos primeras, así como lo trata el referido autor citado en este análisis.

El autor analizado muy bien señala que ambas proposiciones son cosas distintas, e igual lo decimos nosotros. Ahora, ¿porque el autor sostiene que la vía de la enmienda solo puede afectar a la primera y no a la segunda?

Ya habíamos sostenido líneas atrás, que la suma de las cuatro proposiciones conforman el artículo 229 de la Constitución Nacional. Si abstraemos, para comodidad de lo discutido sólo a las dos primeras, podemos decir que ambas proposiciones p y q (según definimos al principio mismo de este ensayo) son inseparables en su estado original. Constituyen la expresión de verdad de un condicional (símil al ejemplo de conseguir trabajo).

Ahora, si el artículo 290 de la Constitución Nacional define a la vía enmienda como un condicional, tenemos que este se refiere a la “duración de mandatos”, así las cosas, podemos construir un bicondicional para cada posibilidad combinada de proposiciones que conforman el artículo:

1) si y solo sí, se enmendará el texto del artículo constitucional p y q

2) si y solo sí, se enmendará el texto del artículo constitucional p y no q

3) si y solo sí, se enmendará el texto del artículo constitucional no p y q

4) si y solo sí, se enmendará el texto del artículo constitucional no p y no q

El caso del 3 corresponde a lo afirmado por el autor citado. Como se argumentó líneas atrás, si bien p y q son dos cosas distintas, y de ello, claro que pueden ser tratadas por separado (se vio en posibilidades en los ejemplos desarrollados), ahora volvemos a la misma pregunta que nos hicimos ¿porque el autor sostiene que la vía de la enmienda solo puede afectar a la primera y no a la segunda?

Como se vio se puede jugar con cualquiera de las posibilidades de afectación. ¡Solo porque son cosas distintas! Tal cosa jamás puede ser criterio en este caso. El artículo 229 es la clase que contiene a las proposiciones p y q (y también a r y s) como miembros, en términos formales podemos anotar que están encerradas dentro de un paréntesis (p . q . r . s), usamos la conjunción pues muy bien que son proposiciones independientes una de otra, pero en su conjunto conforman la clase o conjunto, en notación podríamos escribir Ph x (p . q . r . s), el operador deóntico Ph (está prohibido) junto con su argumento x (vía enmienda) afecta a todo el conjunto o clase; así podemos decir que el artículo 290 instrumentaliza la vía de la enmienda para que no sea aplicada a la “duración de mandatos”, y siendo así, se refiere al artículo 229 in totum, de aquí que no puede aplicarse tal mecanismo constitucional discrecionalmente a las proposiciones por separado que la contienen.

El autor analizado pasa por postular una petición de principios ¿cuál? Asumir que por un lado está la cuestión del mandato que es una cosa diferente a lo otro que es la reelección. Es cierto eso, pero asumir que la enmienda solo es restringida para el primero es la falacia y ya lo dijimos es una petición de principios. Es como hacer posible el hecho de que siendo Juan Pérez alto y gordo, y teniendo este un infarto, ahora ¿es posible que el infarto solo afecte a la parte alta de Juan Pérez y no a la gorda?

ADDENDA

Se puede afirmar que el significado de una proposición está compuesto por su sentido y sus referentes. Así por ejemplo se puede describir que “3 > 2” significa en términos de referencia los números 3 y 2; ahora el sentido de la expresión viene dado por distintas formas de proposiciones que sugieren la idea como ser “2 < 3”, “3 > 1”, “1 < 3”, “3 ≠ 2” etc. De lo anterior se puede decir que “3 > 2” se refiere a los objetos 2 y 3, y su sentido se define por las proposiciones que se siguen de ella.

La proposición clásica de Gotlob Frege “el lucero del alba es el lucero vespertino” –ejemplo fundacional del análisis semántico y de la analítica filosófica- no es una mera formalidad en el sentido de que en el fondo sólo se dice que ““el lucero del alba es el lucero del alba” o “el lucero vespertino es el lucero vespertino”, pues esta identidad del tipo “a = b” no es un enunciado vacío de contenido empírico, pues el enunciado es del tipo informativo; se está hablando de una cuestión de hechos sobre el mundo y no es simplemente el lenguaje autoreferenciadose a sí mismo de la manera “a = a”. La siguiente expresión “el lucero del alba es el planeta Venus” tanto como “el lucero vespertino es el planeta Venus” tienen el mismo valor de verdad, pues refieren al mismo objeto, a pesar de que los dos enunciados son diferentes gramaticalmente y expresan ideas diferentes, ambas tienen la misma referencia.

El Dr. Mendonca muy bien señala que “El Presidente de la República y el Vicepresidente durarán cinco años improrrogables en el ejercicio de sus funciones” y “(El Presidente de la República y el Vicepresidente) No podrán ser reelectos en ningún caso” son cosas distintas, e igual lo decimos nosotros. Es necesario aclarar que una proposición fuera de contexto –como averiguar por separado el significado de ambos términos en el diccionario- adolece de significado preciso, de ello se entiende que sólo una mención explícita del contexto permite relacionar los nexos lógicos, y a partir de tal acción determinar su sentido concreto.

Partiendo de todo lo anterior podemos decir que la expresión “No podrán ser reelectos en ningún caso” es equivalente referencialmente a otras expresiones que difieran gramaticalmente y de diferentes significados. Así por ejemplo muy bien se puede decir que “(El Presidente de la República y el Vicepresidente) tienen prohibido ningún otro mandato”, a pesar de que difieren en gramática y significado con el enunciado polémico del artículo constitucional 229 "duración de mandato" es equivalente a él, porque los dos enunciados refieren al mismo objeto o referente.

Así las cosas, el artículo 290 instrumentaliza la vía de la enmienda para que no sea aplicado a la “duración de mandatos”, y viendo que la “prohibición de reelección” es lo mismo que “prohibición de otro mandato”, encontramos que correctamente la prohibición de uso de la vía de enmienda se aplica al tema de la reelección.

Las proposiciones o enunciados pueden ser significados por una o varias oraciones, porque la relación de designación (o significación) es una relación multívoca y no unívoca como lo creen los exegetas que crean chichones -tal como lo señalará alguna vez Ludwig Wittgenstein- por culpa del embrujo de las palabras a la inteligencia.


POSTDATA

Una primera parte se publico el 13 de diciembre de 2016 en: https://www.facebook.com/victor.oxley/posts/10207281547904826

Una segunda parte se publico el 15 de diciembre de 2016 en:  https://www.facebook.com/victor.oxley/posts/10207295689618360

La ADDENDA se publico el 19 de diciembre de 2016 en: https://www.facebook.com/victor.oxley/posts/10207332475297979


* Lic. en Filosofía y MSc. en Educación